¿Sabías que la inteligencia emocional y la salud física están conectadas entre sí? Desde Agora International School Barcelona te contamos las razones

¿No te ha pasado alguna vez que cuando estás triste o enfadado no te apetece tanto hacer ejercicio como cuando estás alegre? O que, por el contrario, ¿hacer deporte cuando has tenido un malentendido con alguien o tienes un día bajo de ánimos te ayuda a reconfortante contigo mismo y a estar más cerca de la paz interior?

Este es un ejemplo claro de la conexión que existe entre la inteligencia emocional y la salud física. Un claro ejemplo sobre cómo influyen las emociones en nuestra salud y cómo podemos utilizarlas para estar más sanos por dentro y por fuera.

Ahora imagina que esa conexión se la enseñáramos a los niños desde primeros niveles de educación, ¿no sería maravilloso que creciesen sabiendo este secreto? Eso es precisamente lo que hacemos en Agora International School Barcelona, donde estamos fielmente comprometidos, tanto con la salud física de nuestros estudiantes, como con su bienestar mental y emocional.

«La inteligencia emocional tiene efectos beneficios en la salud física y mental, y previene el consumo de drogas, las relaciones interpersonales tóxicas o el rendimiento académico bajo del alumnado». Estas fueron las palabras de Pablo Fernández Berrocal, catedrático de Piscología de la Universidad de Málaga, durante el II Encuentro Eduemoción, celebrado en 2018.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por Inteligencia Emocional? John Mayer y Meter Salovey dieron hace tiempo una de las definiciones más aceptadas por la comunidad científica. Para ellos, es la habilidad para percibir, evaluar y expresar con exactitud la emoción; para acceder y/o generar sentimientos cuando elicitan el pensamiento; para entender la emoción y el conocimiento emocional; y de regular las emociones para promocionar el crecimiento emocional e intelectual».

La inteligencia emocional predice la salud

Y no lo decimos nosotros: esta fue una de las principales conclusiones de un estudio llevado a cabo hace unos años por investigadores de la Universidad de Málaga y publicado en la revista The Spanish Journal of Psychology. Concretamente dijeron que la inteligencia emocional tiene la capacidad para predecir la salud mental, social y física en estudiantes universitarios.

En concreto, los autores encontraron que a menor Atención Emocional de un grupo de universitarios analizados, mayor sintomatología ansiosa y depresiva y menor salud mental.

¿Por qué las emociones perjudican la salud física?

El Ministerio de Sanidad explica en su página web las razones por las que un estado emocional negativo puede tener consecuencias nefastas para la salud. Las mismas las explicamos a continuación:

  • Cuando se experimentan emociones como la ira, la rabia o la tristeza de manera intensa se producen cambios de conducta que hacen que se abandonen hábitos saludables como el ejercicio físico o la vida social. Se suelen sustituir por el sedentarismo, entre otros.
  • Las reacciones emocionales negativas prolongadas a lo largo del tiempo puede hacer que se active mecanismos fisiológicos como la tensión o la elevación de la presión sanguínea.
  • Además, una alta emocionalidad negativa puede producir un sesgo cognitivo: si estás nervioso, estás más pendiente de las amenazas y sus consecuencias y eso puede llevarte a sufrir ansiedad o pánico.

Además, especifican que las emociones positivas también pueden alterar la salud física. «La euforia en personas muy impulsivas puede conducir a un atracón de comida, que puede tener una consecuencia negativa para la salud», afirman.

¿Cómo trabajar la inteligencia emocional?

Conscientes de la importancia de desarrollar una buena inteligencia emocional, en Agora International School Barcelona la tenemos muy presente desde los primeros niveles educativos y vamos profundizando en ella a medida que los estudiantes avanzan en nuestro colegio. En Educación Infantil, por ejemplo, trabajamos las emociones a partir de los problemas cotidianos que surgen en el aula, o aprovechando cualquier situación en la que podamos aplicar los conocimientos.

Ese aprendizaje se vuelve aun más profundo en Primaria y en Secundaria donde, entre otros, promovemos esta inteligencia a través del ejercicio físico.

En casa también podemos contribuir a que vuestros hijos desarrollen una buena inteligencia emocional. ¿Cómo? Siguiendo algunas de estas pautas:

  • El neuropsicólogo Álvaro Bilbao da la clave principal para hacerlo: «La mejor forma de que tus hijos tengan una buena inteligencia emocional pasa por que tú desarrolles primero tu inteligencia emocional y puedas así transmitirle esos conocimientos en las pequeñas acciones de cada día».
  • Para Will Glennon, escritor del libro La Inteligencia emocional de los niños, una de las cosas más importantes es que los padres estéis ahí para ellos, apoyándoles y haciendo que se sientan queridos para que lleguen a ser buenas personas. Además, afirma que hay que mantener intactos sus recursos emocionales.
  • Mauro Santos, director de NENOOS, también aboga por aplicar límites y disciplina con firmeza, pero con sensibilidad y empatía.
  • El mismo autor incluye en su lista la utilización de las consecuencias naturales de los actos o conductas: «si juegas con el balón con demasiada energía es posible que se quede en el tejado. Si se queda en el tejado, lo natural es que hasta que podamos subir al tejado para cogerlo, no podrás jugar con el balón».
10 / 09 / 21