¿Por qué los estudiantes de Agora International School Barcelona dan tanto valor a la natación?

Estamos en pleno verano: el curso escolar ha dado paso dos meses de vacaciones en los que los niños se divertirán, descansarán de las rutinas y volverán a conectar con la naturaleza, sus amigos y sus familiares. Eso sí, siempre cuidándose de la COVID-19. Aun en verano, los niños siguen practicando deportes. Deportes adaptados a la temporada estival como la natación, que puede pasar de practicarse en una piscina climatizada a hacerlo en una en exteriores. Concretamente este deporte, ¿cómo mejora el desarrollo infantil de los niños? Hablamos sobre ello.

«El medio acuático es el espacio físico más completo que existe para el desarrollo de las aptitudes físicas, psíquicas y neurológicas. La natación se puede practicar desde los primeros meses de vida, estimulando el reflejo glótico e iniciándose en el aprendizaje a los 3 años», aseguran desde la Fundación Española del Corazón.

Eso sí, igual que es uno de los deportes más completos, es uno de los ejercicios más difíciles de poner en práctica con niños, ya que antes deben aprender a familiarizarse con el medio acuático: deben aprenden a respirar, a flotar y, cómo no, también a nadar.

¿A qué edad pueden los niños empezar a nadar?

Los autores del libro ‘El niño aprende a nadar’, publicado en 1978, afirmaban que la introducción del niño en el medio acuático ha de comenzar a los dos meses de edad, con variaciones según su edad. Eso sí, vistos los peligros suscritos en el medio acuático, esto es una simple aproximación y lo correcto es pensar que hay que atender al desarrollo de cada menor, así como a su nivel de aprendizaje. Solo así sabremos cuándo es buen momento de introducirle en el mundo acuático.

Jean Le Boulch, en su libro ‘El deporte educativo psicocinética y aprendizaje motor’, iba un paso más allá proponiendo que el niño comience la familiarización con el agua de manera libre, en un entorno completamente seguro en el que no sea perdido de vista por sus cuidadores. Podrá comenzar a jugar con el agua en el momento en el que adquiera psicomotricidad, es decir, a los quince meses de edad. El mismo asegura que es ilógico pensar en introducir al pequeño en el medio acuático sin que tenga la suficiente iniciativa como para, al menos, saber chapotear.

Eso sí, de acuerdo a la Asociación Española de Pediatría, los niños deberían a empezar a tener contacto con el agua en el primer año de vida e indican los cuatro años como la edad perfecta para aprender a nadar ya que, según ellos, es a partir de entonces cuando tienen la capacidad de coordinación de movimientos apta para hacerlo. Eso sí, aseguran que «la decisión de cuándo un niño debe iniciar dichas clases debe ser individualizada» y que «los padres han de tener en cuenta la frecuencia de exposición al agua, la madurez emocional, las limitaciones físicas y otras cuestiones de salud».

Natación y psicomotricidad

Tal y como dice la AEP, la edad recomendada para aprender a nadar son los cuatro años. Pero, de acuerdo a la misma fuente, desde antes convendría que los niños se vayan familiarizando con el medio acuático.

Y es que, está comprobado que los ejercicios en el agua pueden ayudar a trabajar la psicomotricidad, incluso, de los bebés. A partir de los seis meses, puedes utilizar el agua como medio para que el peque se vaya adaptando al entorno y trabajando su fuerza motriz y locomotora.

Chapotear, mover las manitas, moverle por el agua sin soltarle como si fuera nadando o, de manera controlada, dejar que flote boca arriba colocando un objeto debajo de su nuca. Así irá trabajando la fuerza en los músculos.

Eso sí, siempre bajo la supervisión de su pediatra e, incluso, de un monitor en una piscina en clases de matronatación.

Estos ejercicios pueden adaptarse a niños de mayor edad, para continuar con ese desarrollo psicomotriz.

Otros beneficios de la natación en niños

A continuación, basándonos en el artículo antes mencionado de la Asociación Española del Corazón, vamos a señalar algunos beneficios que la natación reporta sobre el desarrollo infantil:

  • Previene la obesidad infantil, considerada la otra pandemia del siglo XXI
  • Ayuda a mantener en su nivel la tensión arterial
  • Contribuye a mejorar la capacidad de esfuerzo físico en niños, con el consecuente beneficio para el corazón
  • Es buena para ganar flexibilidad, coordinación, agilidad y fuerza muscular
  • Además, también es perfecta para trabajar la inteligencia emocional: a través de la natación sociabilizan con otros niños, desarrollan la confianza en sí mismos y trabajan la autoestima
17 / 09 / 21