Técnicas de estudio útiles en Secundaria | Agora Barcelona International School

Los estudiantes de ESO necesitan adquirir habilidades con las que puedan seguir desempeñando su vida educativa y profesional más allá del centro escolar actual. Lo de estudiar de memoria absolutamente todo no es una técnica de estudio muy fiable: pueden tener lagunas o que los nervios les jueguen una mala pasada. Sin embargo, hay otras técnicas que, para ellos, pueden ser como ‘trucos’ o ‘tips’ para que aquello que estudian sea un verdadero aprendizaje que guarden durante toda su vida.

Antes de pasar con ellos, conviene recordar que el espacio donde estudien ha de estar adecuado a sus necesidades: ha de ser tranquilo, sin objetos que puedan distraer la atención, con la suficiente luz natural. De ser posible, deberá tener un escritorio ordenado, sin muchos trastos, con los utensilios necesario para estudiar y una silla cómoda (mejor si es de oficina y con respaldo que cubra hasta la cabeza). Además, la temperatura, tal y como indican desde la Universidad Internacional de Valencia, «debe estar sobre los 20 grados y encontrarse siempre correctamente ventilada».

¿Conviene estudiar de memoria?

Es una de las formas de estudio más consolidadas desde tiempos inmemorables. La conocida como ‘empollar’ consiste en leer y releer los apuntes (e, incluso, pedir a un familiar que se asegure de que se ha quedado bien guardado en la memoria) para vomitarlo todo en el examen. Pero, ¿este método es efectivo realmente?

De acuerdo a la Universidad de Kent y la Universidad de Harvard, en absoluto. De hecho, los autores de un estudio que se llevó a cabo hace unos años aseguran que ese método no consigue un conocimiento a largo plazo, y tampoco una buena comprensión de aquello que se está estudiando. «Me sorprende que alguna de las estrategias de estudio que más emplean los estudiantes ofrezcan beneficios mínimos en su aprendizaje», aseguraba John Dunlosky, profesor de Psicología y coautor de la investigación hace unos años. Y continuaba: «Mejorando el aprendizaje entre los estudiantes con técnicas de estudio eficaces, se obtendrán mejores resultados que estudiando solo un día antes sin descansar».

El Método Pomodoro, una técnica viral

En la década de los ochenta, Francesco Cirillo desarrollo un método de estudio que se ha hecho viral en la actualidad gracias a Twitter. Su mecánica es sencilla: dividir el tiempo de estudios por intervalos, que él denomina ‘pomodoros’. Un pomodoro dura 25 minutos y, cuando se termina, habrá cinco minutos para descansar. Cada cuatro ‘pomodoros’ el intervalo de descanso es un poquito más largo.

Este método está diseñado en base a los escritos de Henri Bergson y Eugene Minkowski: las pausas mejoran la agilidad del cerebro y motivan para devolver una respuesta suficiente frente al tiempo.

Aunque es un método que ayuda a maximizar la productividad, hay que saber elegirlo bien porque no todas las personas tienen la capacidad de concentración necesaria para llevarlo a cabo. Además, este método no tiene en cuenta que no todas las personas utilizan el mismo tiempo para una determinada tarea, así que si el estudiante considera que 25 minutos no es tiempo suficiente para terminar lo planificado, quizás sea mejor decantarse por otro método.

Método Cornell, analizar la información

Este método apuesta por dividir la página en blanco en cuatro secciones: título, conceptos clave, notas de clase y resumen. Debajo del título, se dividirá en dos columnas: la izquierda donde se apuntarán los conceptos claves, y la derecha, en la que se tendrán en cuenta los apuntes que se tomen en clase.

Después de leerlo todo, se elabora un resumen que sintetice las principales palabras del contenido.

Para llevar a cabo este método hay que prestar mucha atención en clase y, sobre todo, comprender todo lo que se está estudiando pues, de no ser capaz de hacerlo, perderá casi toda su eficacia.

El Palacio de la memoria

Aunque su nombre puede confundirse con memorizar, lo cierto es que se acerca más a una regla mnemotécnica que a la capacidad de retenerlo todo en la mente.

En reglas generales, propone al estudiante imaginar un apartamento o un piso en su cabeza, con todas sus estancias. En cada una de las salas habrá imágenes u objetos que se asociarán inmediatamente a aquello que se quiere recordar. De esta manera, a medida que vaya recordando cada una de las estancias, irá recordando también qué objetos había en ella y con qué se relacionaba cada uno.

Es una técnica efectiva, sobre todo, para exámenes orales y discursos.

Método Robinson, el de toda la vida

Quizás, de los que hemos nombrado sea el más conocido. Es la alternativa a estudiar de memoria propiamente dicha: buscar, preguntarse, leer, recitar, repasar y comprender. Es uno de los más completos ya que garantiza, no solo la comprensión del texto, sino también la capacidad de exponerlo con sus propias palabras porque el estudiante sabrá de qué está hablando.

Además, está comprobado que los conceptos y aprendizajes que se estudian y se retienen de esta forma, permanecen en la mente, casi, por el resto de la vida.

09 / 02 / 22