La importancia del compañerismo en el deporte | Agora Barcelona International School

En la educación actual son tan importantes los contenidos curriculares como la educación en valores. Cada vez son más las empresas que demandan soft skills entre las habilidades de sus futuros trabajadores. Las conocidas como ‘habilidades blandas’ se han de educar desde la primera infancia y ayudarán a los que hoy son niños a tener la capacidad necesaria para hacer frente a cualquier adversidad o problema que se pueda presentar a lo largo de su vida.

Podríamos incluir la soft skills dentro de la educación en valores; pues son eso, valores indispensables para la vida. Hablamos, sin ir más lejos, de la creatividad, la tolerancia a la frustración, la paciencia o la motivación.

Pero también hablamos de la empatía, la capacidad de trabajar en equipo y el compañerismo. Y es, precisamente, en este último valor en el que nos queremos detener hoy.

El deporte en grupo puede fomentar la competitividad

Debemos recordar que los niños hasta los dos años (más o menos) no comienzan a desarrollar la capacidad de autorregulación de sus emociones. Así que, es posible que, en edades muy tempranas, el deporte en grupo fomente la competitividad entre jugadores, ya que no tendrán la suficiente inteligencia emocional como para pensar en el bien del equipo y no en el bien individual.

De no gestionar bien esa competitividad, pueden llegar a ver rotas las relaciones de amistad que les une a otros jugadores y, sobre todo, a perder la motivación por practicar cualquier tipo de deporte en equipo.

Es aquí donde reside la importancia de fomentar el compañerismo infantil dentro del mundo deportivo. Además de para evitar esa competitividad insana, es una buena forma de ayudarles a trabajar la inteligencia emocional.

El compañerismo en el deporte, indispensable para el bien común

Una de las mejores maneras de educar a los niños en el compañerismo es dejando que practiquen deportes de equipo (también individuales) desde que son pequeños.

Pero, ¿a qué llamamos exactamente compañerismo? “Compañerismo es la relación amistosa de solidaridad entre compañeros, que pueden llegar a ser amigos”, argumentan desde la web especializada Euro Fitness. Y es que, cuando los jugadores pasan de ser compañeros a ser amigos, dejan de pensar en el sentimiento de individualidad para pensar en el bien común y eso es, precisamente, el compañerismo.

Para trabajarlo, los profesionales de la misma fuente apuestan por trabajar la empatía. Definida esta por la Real Academia Española como la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. La empatía es una capacidad indispensable para aprender a relacionarnos con los demás de manera comprensiva, desinteresada y sin juicios innecesarios.

“En el deporte en equipo, trabajar de manera unida en la persecución de un mismo objetivo, facilita el sentimiento de unidad. Un sentimiento que lima las asperezas del carácter y procura igualar los propios objetivos con los del equipo”, explica el experto en deporte Alex Porqueras en su página web.

Para inculcar el compañerismo en el deporte es necesario recalcar, tanto en casa como en los entrenos, que se juega para servir al equipo y no para ganar. De esta manera, los niños aprenderán que la victoria no es de nadie en concreto, tal y como afirman desde el portal Hacer Familia. Además, gracias al compañerismo el niño aprenderá a valorar el trabajo de los demás y a ceder el protagonismo.

Es una buena manera de adquirir inteligencia emocional, como decimos.

El papel de las familias en el compañerismo en el deporte

“El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, decía el jugador de baloncesto Michael Jordan.

Recordemos que una de las mejores formas de educar es a través del ejemplo. De nada sirve querer educar a un niño empático con sus compañeros, si sus padres no lo son. Y no hablamos en el ambiente laboral: para educar a un niño en el compañerismo deportivo hemos de dar ejemplo al ver algún partido del equipo que nos guste.

Y, sobre todo, saber guardar la compostura en los partidos que dispute nuestro hijo.

Los denominados ‘nuevos padres tóxicos’ se sientan en las gradas del polideportivo donde jugará su hijo junto a su equipo y gritan, abuchean al equipo contrario (e, incluso, a compañeros del mismo equipo que han tenido algún fallo), se meten con sus hijos si no lo hacen como quieren e, incluso, tienen faltas de respeto con los entrenadores y con el árbitro.

“El fenómeno del padre hooligan nace, entre otras, de circunstancias en el ámbito familiar donde a menudo los padres proyectan sobre sus hijos tanto sus expectativas de éxito como sus frustraciones deportivas”, explican dos profesionales en el medio Ser Padres. “Este tipo de conductas son devastadores para el niño porque le arrastra a un exceso de presión que puede llevar a desmotivación”, continúan.

De ahí la importancia de fomentar el compañerismo en el deporte también desde la grada y también en casa.

24 / 02 / 22