Reglas mnemotécnicas para niños: cómo memorizar más fácilmente

“Procedimiento de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo”. Así define la Real Academia Española el término ‘mnemotecnia’. La raíz de las reglas mnemotécnicas que todos conocemos y que todos hemos practicado en algún momento de nuestra vida académica. Pero, ¿conoces el origen de esta palabra?

‘Mnemotecnia’ es una palabra griega, compuesta por mnéemee (memoria) y téchnee (arte). En concreto, el arte de utilizar la memoria para facilitar el recuerdo de algo, como bien indica la RAE.

Las reglas mnemotécnicas han estado presentes en las largas tardes de estudio de muchas generaciones. Y siguen estándolo a día de hoy. A través de ellas es posible entrenar el cerebro mediante juegos para memorizar algo a medio y largo plazo. ¿Cómo? Por asociación, recuerdo, repetición u otras reglas que se pueden adaptar.

Aunque fueron consideradas una técnica de estudio, lo cierto es que no lo son: se adaptan más bien al concepto de sistema complementario, ya que no están diseñadas para entender un concepto, sino para recordarlo y mantenerlo en la memoria durante más tiempo.

En otras palabras, viejos trucos que ayudan a la memoria a archivar un recuerdo casi para siempre. Pero no solo un recuerdo: sirve para números largos, nombres, palabras, idiomas o datos concretos, entre otros.

Reglas mnemotécnicas sencillas para niños

Aquí van unas cuantas reglas mnemotécnicas que pueden servir a los niños a memorizar mejor:

  • Acrónimos: Si tienen que memorizar Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, será más sencillo que memoricen RENFE y vayan sacando lo que significaba cada letra a que se queden con todas las palabras
  • Acrósticos: quizás sea una de las reglas mnemotécnicas más conocidas de todas. Consiste en formar una frase formada por palabras con las iniciales de esa palabra que hay que memorizar.
  • Palabras clave: es genial para el vocabulario en otro idioma. Consiste en relacionar la palabra que hay que aprender con otra en castellano que suene igual o parecida e incluirla en una frase que tenga sentido con lo que significa en el otro idioma.

El palacio de la memoria

Aunque no te suene de nada, esta técnica, también conocida como LOCI, es la que usaban los Senadores en la Antigua Roma para dar largos discursos sin mirar a ningún papel: tan solo utilizando su memoria.

Se trata de una regla mnemotécnica, o un método de estudio, avalado por psicólogos y neurocientíficos: su efectividad se debe a que la memoria espacial activa una parte del hipocampo cerebral básica para la creación de nuevos recuerdos.

Aunque pueda parecer un poco complicada, ponerla en práctica es sencillo: consiste en crear en la mente un espacio basado en un sitio real o imaginario, grande y vacío: tu cuidad, tu casa, un lugar en el que hayas sido feliz… En la mente tendrás que amueblarlo y decorarlo como prefieras, con sus estancias, sus zonas… La cosa está en dar personalidad a ese nuevo lugar que has creado mentalmente. Ahora visualizarás todo lo que quieres memorizar y el lugar donde lo guardas, relacionando todos los contenidos entre sí con las imágenes que generamos a partir de ellos.

A grandes rasgos se basa en ‘ordenar’ todos los contenidos y hacer una imagen visual de ellos.

Estaremos poniendo en práctica nuestra memoria visual que, según los expertos, es más efectiva que la memoria.

Pongamos un ejemplo: imagina que tuviéramos que memorizar el número 25873985. Quizás, visto así es un poco difícil de retener. Pero ahora imagina una historia:

“Quedé con 2 amigos en el Número 5 de la Calle de la Memoria. Allí dimos 87 pasos para llegar a los 3 escalones. Allí saltamos 9 veces y nos encontramos con 85 kilos de oro”.

Reglas mnemotécnicas que todos seguimos utilizando

Las expuestas hasta ahora son reglas mnemotécnicas perfectas para momentos de exámenes o para memorizar algo de difícil comprensión. Pero, ¿sabías que existen algunas reglas mnemotécnicas que todos seguimos utilizando desde que éramos pequeños?

Hablamos, por ejemplo, de esa que nos permite saber qué meses del año tienen 30 y 31 días, respectivamente: los puños de las manos. ¿Quién no ha cerrado los puños y contado los nudillos para recordar si la cantidad de días de un mes específico?

O esa que nos permite saber si la Luna está en fase creciente o decreciente: “Si es una C, está decreciendo, y si es una D, crece”, nos repetían una y otra vez de pequeños. ¿No te has quedado con ello?

También recordaremos para siempre el ‘truco’ sencillo para saber cuándo el símbolo matemático es ‘mayor que’ o ‘menor que’. Si primero abre y va cerrando, es mayor que, y si cierra y luego abre, es mayor que.

05 / 04 / 22