Metodologías activas de aprendizaje en la educación: qué son y ejemplos para el aula

¿Existe una definición consolidada de lo que son las metodologías activas? Sí que existe y, además, es necesario entenderla bien para no confundir este término con el de ‘pedagogías alternativas’, algo bastante común en la actualidad.

Fernando López Noguero, doctor en Pedagogía y profesor en la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, las define en su libro Metodologías participativas en la enseñanza universitaria (Narcea) como “proceso interactivo basado en la comunicación profesor-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-material didáctico y estudiante-medio que potencia la implicación responsable de este último y conlleva la satisfacción y enriquecimiento de docentes y estudiantes”.

Se trata, en otras palabras, de una serie de técnicas a disposición del profesor que ponen al estudiante en el centro de su propio aprendizaje, dotándole de mayor autonomía a la hora de adquirir conocimiento y delegando al profesor la figura de ‘guía’ que guiará (nunca mejor dicho) al discente a lo largo de todo ese proceso hacia la adquisición de conceptos y aprendizajes específicos. Lo hacen centrándose, de esta manera, en la comunicación activa entre ellos, y eliminando por completo esa barrera existente en el modelo tradicional que establece que el estudiante solo se limita a escuchar, intentar comprender y, posteriormente, demostrar lo aprendido. Dicho de otro modo, cambia el modelo de aprendizaje de pasivo a activo.

Beneficios de las metodologías activas de aprendizaje en clase

Las ventajas de utilizar cualquier tipo de metodología activa dentro del aula no son pocas. A continuación pasamos a enumerar algunas de las más importantes:

  • Ayuda a los estudiantes a pensar en eso que están estudiando, consiguiendo mayor refuerzo positivo: “El aprendizaje activo no quiere decir ‘aprender haciendo cosas’, sino ‘aprender pensando’ y, en ese sentido, el aprendizaje activo siempre es superior, porque aprendemos aquello sobre lo que pensamos”, escribía también el experto en psicología cognitiva Héctor Ruiz Martín hace algunos años, tal y como recoge el medio Magisterio en su página web
  • Facilitan el aprendizaje autónomo, aunque esto no quiere decir que el profesor tenga que quedarse de brazos cruzados: su papel cambia, no se suprime
  • Se fomenta la participación, el debate y el aprendizaje colaborativo

Eso sí, también hay que tener cuidado a la hora de utilizarlas y cerciorarse de que los docentes disponen de la formación adecuada en cada una de ellas. Y es que, un mal uso de esta clase de metodologías pueden provocar el efecto contrario: “Con tanta innovación y metodología activa, estamos creando una generación que solo trabaja si hay un premio, un refuerzo positivo y de fuera y eso según Kohlberg es un estadio que debía haberse pasado con siete años”, decía hace unos años el orientador educativo Juan Morata en su cuenta de Twitter.

¿Qué son las metodologías activas? Ejemplos

Antes de pasar a enumerar algunos ejemplos con los que quedará clara la definición de metodología activa queremos dejar clara la diferencia entre estas y las pedagogías alternativas como el Método Montessori, Waldorf, la Institución Libre de Enseñanza o Emilia Reggio.

Las pedagogías alternativas son modelos de educación que surgen como alternativa al modelo tradicional y, sin embargo, las metodologías activas son técnicas de aprendizaje que se pueden aplicar a cualquier pedagogía. Es posible, por ejemplo, emplear Flipped Classroom en el método tradicional que impera en España, pero también en el Método Montessori.

Y es que, precisamente, en el caso español, el único modelo oficial de educación es el tradicional (el que siguen todas las escuelas públicas) pero, dentro de ellas, sí es posible practicar las metodologías activas. Lo que no sería posible es cambiar ese modelo por, por ejemplo, la pedagogía Montessori, que tiene otros valores y otros pilares educativos.

Vista la diferencia, pasamos a enumerar ejemplos de las metodologías activas más empleadas en la actualidad:

  • Flipped Classroom: también conocida como ‘clase invertida’ es la metodología activa más empleada en la actualidad. Como su nombre indica, da la vuelta a la manera de enseñar: el estudiante es el que lee el temario en casa para, posteriormente, asistir a clase con las dudas que hayan surgido de su lectura y posterior comprensión para que el profesor las resuelva en el aula. De esta manera, se sitúa en el centro de su propio aprendizaje.
  • Gamificación: otra de las metodologías más conocidas en la actualidad que consiste en utilizar elementos de gamificación con el fin de motivar al alumno. Por ejemplo, se pueden utilizar las dinámicas de recompensas o las de competición (siempre en un ambiente de sana competición)
  • Aprendizaje por Proyectos: el alumno tendrá que llevar a cabo un proceso de investigación para conseguir realizar un proyecto que después presentará al resto de estudiantes. Esto conlleva un proceso de trabajo autónomo y alto nivel de implicación e interés, pues se trata de algo activo y no pasivo. Se puede utilizar (y de hecho se utiliza) para trabajar de manera conjunta varias materias curriculares
  • Aprendizaje a través de problemas: se trata de resolver un problema del mundo real. Para ello se plantea el problema, se da un tiempo de investigación al estudiante guiado por el docente para saber más sobre él y, posteriormente, se buscan propuestas para resolver ese problema. Normalmente se trabaja por equipos
  • Design Thinking: parecida a la anterior, ayuda a los estudiantes a resolver problemas de una forma creativa en la que ofrecerán diferentes soluciones previamente planeadas
  • Aprendizaje cooperativo: es el trabajo en equipo de toda la vida, pero llevado un paso más allá: los alumnos trabajan de manera coordinada para resolver diferentes problemas previamente propuestos por el profesor. Para ello deberán investigar y llegar a consensos comunes
05 / 08 / 22